Ritmos y Sincronías




Freud dice que un bebé cuando tiene la simbiosis con su madre, logra que se equilibren y  se crea un lazo tan fuerte que hace que uno dependa un poco del otro.

Los comienzos de la succión permiten suponer que la succión placentera ya está presente en el feto y que luego, en la primera mamada, aparece continuidad inmediata con la succión nutritiva, reforzando la relación con la madre y compasando sus movimientos.

La situación placentera que surge en la madre por las sincronías asegura que corresponde a las necesidades de auto conservación del niño.

La afectividad de la madre regulara los ciclos de atención y afectividad del niño y viceversa.

El estrecho vínculo que une a la madre con el niño permite que ambos conozcan el ritmo, tiempo y secuencia de los movimientos del otro. Hay un elemento organizador, en el comportamiento de ambos, con sus expectativas. Por otro lado cada uno señala sus expectativas y por otro responde a las expectativas del otro. Cuando esto falla, surge la insatisfacción. 

Todo esto puede tener repercusiones en la conducta del niño cuando llegue a la edad adulta.